¿Otra promesa incumplida?
Sr. Director:
Somos un grupo de vecinos de la ciudad de Carhué, que hace aproximadamente un año se nos informó a través de un martillero, que reside en nuestra ciudad, sobre la existencia de un plan de viviendas llamado “Plan Compartir”.
Dicho plan consistía en que los inscriptos debían poseer como requisito un terreno escriturado, donde el Instituto de la Vivienda de la Provincia de Buenos Aires, por intermedio del municipio, se encargaría de la construcción de las viviendas, otorgando un financiamiento para el pago de las mismas.
Este señor martillero nos convenció que comprando los terrenos ubicados en la manzana correspondiente a las calles Sarmiento, Pringles, Urquiza y Boulevard Avellaneda, actualmente cancha de fútbol de barrios, tendríamos asegurada la construcción de las viviendas. El mismo se encargó de la presentación de la documentación en el acta correspondiente.
Ante esta posibilidad muchos vimos la única manera de llegar al “sueño de la casa propia” y no tener que seguir pagando altos alquileres. Así fue como muchos compramos esos terrenos, endeudándonos o gastando nuestros ahorros, para poder inscribirnos en este plan. Llegamos a ser aproximadamente 30 familias que creíamos que íbamos a poder cumplir “nuestro sueño”, pero ha transcurrido mucho tiempo y las esperanzas se van perdiendo y hasta nos sentimos defraudados porque las casas no se construyen y nadie nos da una solución o respuesta concreta. (En esta ciudad hace muchísimo años que no se construyen viviendas y la demanda es muy grande).
Nosotros somos gente de trabajo y no queremos que nos regalen nada, estamos dispuestos a pagar nuestra vivienda.
Nos despedimos saludándolo atentamente y agradeciendo el espacio brindado.
Los números de documentos abajo detallados pertenecen a inscriptos en el “Plan Compartir”.
DNI 28.013.134 - 28.229.062 - 18.093.344. Y siguen 42 DNI más. - Carhué
“Estoy eternamente agradecida”
Tarde o temprano, todos nos enfrentamos con intensas emociones dolorosas que nos fortalecen o nos quiebran. Hoy me tocó a mí y hay que saber aceptarlas, porque justamente esa aceptación es una de las claves del crecimiento personal, porque las situaciones dolorosas, las frustraciones, igual que los errores, forman parte del aprendizaje para seguir adelante, no bajar los brazos, ni quebrarnos.
Y como lo manifesté en una carta anterior, pude encontrar, gracias a Dios, quienes me ofrecieron comprensión, donde encontré un remanso de tranquilidad y esperanza, pero también me enseñaron de aceptación, de pelearla, de seguir adelante no bajando los brazos y gracias también a estas grandes personas, hoy puedo seguir disfrutando de mis hijas y de la vida. Fueron en su momento el complemento justo con el gran equipo médico, profesionales y humano, que tanto me cuidaron. Sin el apoyo de estas dos personas no hubiese logrado todo lo que logré... la recuperación sorprendente “hasta para los médicos”, el estar y seguir a mi lado en todo momento, al lado de lo más preciado y sagrado que tengo que son mis hijas, al lado de mi familia...
Realmente son dos personas integras, dos grandes personas con la humildad de los grandes, que se llama ni más ni menos grandeza. Dos personas que además de unirnos el trabajo, nos une una verdadera amistad, de la que ya solo queda el tema “Amigo”, y es por eso que además de agradecerles profundamente a Carlos Ramos y a Isabel Idiazabal en mi nombre y en nombre de mis hijas... quiero decirles a quienes lean esta humilde carta que juzgar constantemente a las personas obstaculiza las relaciones porque trazan una línea que los separa de ellas, hay un camino más corto que es el de la aceptación hacia los demás y nos ayuda a verlos tal como son.
Cuándo viven la vida como jueces, ponen la relación en un plano inclinado: ustedes arriba y el resto abajo, y acaban lamentablemente solos. Al ponerse la toga de jueces se sitúan en una categoría, la de quienes deciden, saben qué está bien y qué está mal, qué actitudes corresponden a cada situación.
Los jueces establecen los parámetros sobre lo deseable e indeseable, lo correcto e incorrecto. Pero, curiosa paradoja, quedan atrapados en esos parámetros. ¿Están seguros cuando se convierten en jueces de los demás, de que podrán actuar siempre de la misma manera que pregonan? ¿Podrían asegurar que nunca caerán en una elección como la que reprueban?. ¿Podrían exhibir una gama de actitudes en la vida tan despojada de errores que les permita ser jueces?, para preguntarlo de una manera sencilla y milenaria ¿pueden tirar la primera piedra?. No hay que reemplazar la realidad por opiniones...
Se preguntarán el porque de esta acotación con respecto a los jueces. Sólo puedo decirles que a buen entendedor... pocas palabras, ¿no les parece?. Una de estas dos personas ha sido juzgada por jueces, a los que yo les pregunto: ¿ustedes pueden arrojar la primera piedra?.
Estas dos personas llenas de grandeza junto a quien escribe somos integrantes de la “Cooperativa de Trabajo El Cristo Ltda.” (quizá ahora entiendan el porque de la acotación).
Gracias a ustedes, amigos del alma, de los que están siempre y en todo momento, buenos y malos, gracias negro y flaca por tanta comprensión, cuidados, tolerancia, entendimiento y por seguir a mi lado dándome fuerzas. Gracias Carlos Ramos, presidente de la Cooperativa de Trabajo El Cristo Ltda., por tanto apoyo, moral, humano, tanta comprensión y tolerancia. Gracias Isabel Idiazabal, tesorera de la Cooperativa de Trabajo El Cristo Ltda. por tanta comprensión, apoyo, por estar en todo momento... A los dos, les estoy y estaré eternamente agradecida. Que Dios los bendiga .
Mariela Romero - DNI 23.624.266
Caída de las hojas
Otoño, estación hermosa, mañanas frescas, con rocíos que parecen perlas que brillan como espejo con el sol. ¿Qué panorama tan significativo, observar la naturaleza, creada por Dios?.
Ya han comenzado las primeras heladas, ese frío penetrante, propio de la época. Cuando veo esos vientos fuertes, que sacuden a las plantas con esas caídas de hojas, amarillentas que remolinean por las calles polvorientas con ramas ya desnudas. ¿Cómo cambia la vida a través de lo que vemos, cuando nos sentimos apabullados por cosas vanas sin deseos de llevar adelante con hidalguía, con coraje y ser útil a la humanidad?.
Hojas del árbol caídas, juguetes del viento, son las ilusiones pérdidas, hoy son hojas desprendidas del árbol del corazón. En pocas palabras decimos mucho, es verdad, nuestro corazón es el arbolito de grandes recuerdos.
Elisa Uribe Echevarría Ita - LC. 4.011.691
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