Edición On Line
Año XI- N° 620 - 01-02-18
Carhué - Argentina
OPINIÓN
¿De a poco iremos cediendo?
Por Ezequiel Kosak (*)
Ni bien ganó las elecciones, Macri dio un emotivo discurso planteando que el Estado no tiene que quedarse con el fruto de tu trabajo, y cumpliendo lo prometido en campaña, como corresponde en una república democrática, envió un proyecto al Congreso para que en su gobierno ningún trabajador pague el impuesto a las ganancias. Perdón, me confundí de discurso. Es que tenía dos, y éste me pareció mejor, diría el turco. Errores y empleadas en negro tenemos todos, agrega el ministro de trabajo Triaca.
Lo que pasó en realidad es que el presidente nos pidió a todos los argentinos que cedamos un poco, o sea que vivamos peor, para que a todos los argentinos (“el país en su conjunto”) nos vaya mejor, dentro de veinte años aproximadamente. Porque seguir así, con jubilados cobrando tanto aumento y maestras jubilándose tan pronto, es imposible. Por último pidió disculpas porque le hubiera gustado contarnos esta idea antes de que lo voten, pero no le dieron los tiempos.
Casi cuatro meses después Macri se dio cuenta de que él no estaba cediendo nada. Se puso a mirar videos de Del Caño y se le ocurrió la simpática idea de no aumentarse el sueldo. Pobre Antonia, cuando terminen los paros de marzo va a tener que caer en una escuela pública.
Esto de dar el ejemplo empezando por los políticos suena bien, hasta populista diría algún malintencionado. El tema es avivarnos de quiénes siguen en la lista de dadores de austeridad. Si usted goza del “privilegio” de cobrar un salario vaya tomando nota de la lección, ¿le va a dar la cara para reclamar un aumento del 15%, cuando ni el presidente se atreve a tanto?
Voy a decir una obviedad: Macri no necesita los treinta mil pesos de sueldo que estaba por aumentarse. No es que, ahora que se congela el sueldo, va a tener que hacer horas extras como mantero en una vereda de Once.
Treinta mil pesos le vendrían bien a un jubilado que necesita comprarse sus remedios, o a una laburante que está ahorrando para levantar su casa y dejar de pagar alquiler. Pero Macri es de otra clase social, esos no son sus problemas y esa plata no le cambia la vida. Aunque donara a un comedor los doscientos mil pesos que seguirá cobrando por mes no le faltaría nada de lo que con dinero se puede comprar.
Y así cualquiera “cede un poco”. Macri es un tipo que tenía 18 millones de dólares en Bahamas y “ni se dio cuenta”. Es heredero de una enorme fortuna que pagamos todos: las deudas de sus empresas fueron estatizadas durante la dictadura, mientras cualquier joven podía aparecer ahogado en el río sin tanta marchita. ¡Ah, los viejos tiempos donde Etchecolatz podía torturar militantes sin ser juzgado! Bah, viejos tiempos. En este momento Etchecolatz debe estar en su casa tomando mate. ¿Y Julio López, dónde está?
Imaginate si todos nos hiciéramos ricos siguiendo el ejemplo de Macri, ¿qué quilombo se armaría no? Pero hay que pensar en el futuro y no buscar odios en el pasado, somos la generación que está cambiando la historia, los argentinos ya entendimos que sí se puede cambiar, se acabó el país de la ventajita, necesitamos inversiones para crear trabajo de calidad y reducir la pobreza, hay que volver al mundo, bajemos nuestros sueldos juntos, pero no nuestro poder adquisitivo, en fin.

(*) Profesor en Ciencias de la Educación - Rivera

Publicado el 01-02-18