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Año XI- N° 620 - 05-07-18
Carhué - Argentina
Que 20 años no es nada
• EL CONCEJO DELIBERANTE SE EXPEDÍA RESPECTO A LAS RUINAS DEL CEMENTERIO. “Una solución para conformar a todos”. Así titulaba CAMBIO 2000, veinte años atrás, la decisión del Concejo Deliberante respecto a las ruinas del cementerio. El Departamento Ejecutivo sería el encargado de gestionar ante la Dirección Provincial de Hidráulica la posibilidad de construir un terraplén que rodeara las ruinas del cementerio de Carhué para preservarlo y a su vez para evitar su contacto con las aguas del Lago Epecuén y su vista desde la costa. Esta era la decisión emanada del Concejo Deliberante de Adolfo Alsina en la sesión ordinaria respecto a este controvertido tema que había demorado más de un año la determinación de los ediles. El cuerpo deliberativo, atendiendo los seis expedientes que habían ingresado en ese lapso y considerando la difícil decisión, optaba por una salida que respetara y conformara las opiniones divididas que había originado esta situación: por un lado, preservar las ruinas del viejo cementerio, atendiendo el reclamo de quienes así lo pedían y, por otro lado, quitar de la vista desde la costa turística y desde el balneario los restos de la necrópolis, aislándolos en su contacto con las aguas del Lago Epecuén. Copia de los seis expedientes que se encontraban para su análisis en el seno del Concejo Deliberante (del bloque justicialista autorizando al Dpto. Ejecutivo a efectuar la demolición del cementerio; del bloque radical proponiendo un plebiscito; de vecinos de Carhué con 1.200 firmas solicitando su conservación; de la Comisión de Turismo dando a conocer los resultados de la encuesta que por mayoría pedía que se bajara el cementerio para que no se viera; otra nota de la Comisión de Turismo solicitando conocer la situación de los expedientes y una última de vecinos oponiéndose a la demolición) eran enviadas al Intendente para que fuera quien gestionara ante la Dirección de Hidráulica la posibilidad de concretar una obra que seguramente resultaría onerosa pero que terminaría con esta polémica y favorecería el desarrollo del turismo en nuestra ciudad. Cabe mencionar que la obra que se tenía previsto solicitar sería un camino peatonal que iría desde el terraplén hasta el cementerio, el que se preservaría como lugar de paz, rodeado por un terraplén que evitaría el contacto de éste con el agua y su visibilidad desde la costa.
MÁS INFORMACIÓN EN LA EDICIÓN GRÁFICA DE CAMBIO 2000

Publicado el 05-07-18